Las calles estaban desiertas, iluminadas por las farolas del invierno y el brillo de las aceras húmedas.
Creí sentir sus pasos. Quizás fueron sólo los latidos de mi corazón.
Las calles estaban desiertas, iluminadas por las farolas del invierno y el brillo de las aceras húmedas.
Creí sentir sus pasos. Quizás fueron sólo los latidos de mi corazón.