Las calles estaban desiertas, iluminadas por las farolas del invierno y el brillo de las aceras húmedas.
Creí sentir sus pasos. Quizás fueron sólo los latidos de mi corazón.
Las calles estaban desiertas, iluminadas por las farolas del invierno y el brillo de las aceras húmedas.
Creí sentir sus pasos. Quizás fueron sólo los latidos de mi corazón.
Llena tu vida de luz, de color, de sonido. Mira por la ventana y busca las cosas hermosas. Hazlo siempre con el corazón abierto.
No guardes el odio en un cajón. Ni siquiera en un baúl del cuarto trastero. Arrójalo a la basura (no al contenedor de reciclado) y asegúrate de que se lo llevan bien lejos.
Mira al futuro y encuentra en ti eso que enamora a los que te rodean. Si ellos lo ven, ¿por qué tú no?
Sal a la calle y pellizca el culo de algún chico guapo. ¿Hace la idea? ¡Te acompaño!

Mayte es la autora del blog Poesías alrededor de la hoguera.


A veces no se me ocurre nada que escribir, y entonces veo fotos bonitas de chicos guapos y las cuelgo en mi blog.
Llamadme frívola. Pero a mí me gusta.
Tal vez así son las cosas del amor. Mientras le amaba nunca me importó que fumara. Pero cuando el amor se fue, no pude soportar sus besos con sabor a cenicero.
Y se quedó esperando, con un cigarro entre los labios.
